| |
Desde hace ya varias décadas,
la única
fuente de información disponible para conocer
la distribución de las aves acuáticas
en México lo constituyen los conteos de medio-invierno
llevados a cabo por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre
de los Estados Unidos, mismos que han sido conducidos
desde los años 30´s. Estos censos constituyen
la información más sistematizada existente
en Norteamérica y particularmente en México,
referente al estatus que guardan las aves acuáticas
migratorias. Los datos obtenidos de estos conteos,
representan prácticamente la información
que no se tiene sobre ninguna otra especie de fauna
silvestre, por lo cual representa la información
más veraz acerca de la ubicación de las áreas
con mayores concentraciones poblacionales, la composición
de especies para cada una de las áreas y las
tendencias de cada una de las especies en sus áreas
de distribución en nuestro país a través
del tiempo.
En México, estos conteos se iniciaron llevándose
a cabo cada año desde la década de los
50´s. Desde su inicio hasta mediados de los 80´s,
los conteos en México se llevaban a cabo anualmente,
pero sufrieron una modificación a partir de
esta fecha de tal manera que actualmente se llevan
a cabo cada 3 años para todas las rutas establecidas
en las que está dividido el país, y que
corresponde a las zonas costeras del Golfo, Pacífico
(incluyendo la Península de Baja California)
y Tierras Altas del Norte y Centro de México.
Adicionalmente a estos conteos tri-anuales, se suman
los censos que cada año se llevan a cabo en
sitios específicos en México para especies
de especial interés, como es el caso del Pato
Cabeza Roja (Aythya americana) en la costa
del Golfo de México, específicamente
llevados a cabo en la Laguna Madre de Tamaulipas, Texas
y Louisiana; y para la Branta Negra (Branta
bernicla), llevados
a cabo de manera anual en la costa del Pacífico
de la Península de Baja California. Estas especies
revisten especial interés, ya que los hábitats
que ocupan en México, son críticos para
la supervivencia de la misma especie. En resumen, tres
de las bahías principales de Baja California
(San Quintín, Guerrero Negro/Ojo de Liebre y
San Ignacio), proveen de hábitat durante el
invierno para el 93% de la población total de
la branta negra del Pacífico. De igual manera,
la Laguna Madre de Tamaulipas, provee de hábitat
crítico durante el invierno para el 32% de la
población total de Norteamérica del pato
cabeza roja, y esta área en conjunto con la
Laguna Madre de Texas, proveen de hábitat de
invernación para el 80% de la población
total de esta especie en Norteamérica.
De acuerdo al análisis de los conteos del medio
invierno de las décadas de los años 60,
70 y 80's, está estimado que México representó para
la población total de aves acuáticas
migratorias de Norteamérica, que incluye patos
y gansos, una zona de invernación del 10.1%
durante la década de los años 60's. Para
los 70's este porcentaje se incrementó a 13.5%
y no fue sino hasta la década de los años
80's en la que se presentó la mayor incidencia
de aves acuáticas migratorias en México,
y que fue de 17.1% de la población total de
estas aves. Si consideráramos solamente a los
patos, para la década de los años 60's
se registró una población del 10.4% de
la población total.
Los años 70's representó para México
una población del 13.3% y durante la década
de los años 80's se contó con el 16.6%
de la población total de las aves acuáticas
migratorias de Norteamérica.
Particularmente las áreas de invernación
en México fueron más importantes para
ciertas especies de patos, mismos que al transcurrir
los años, se mantuvieron o mostraron incrementos
significativos en la distribución de su población
en estas áreas. Esto es particularmente cierto
para el pato golondrino (Anas
acuta), que en la década
de los años 60´s, se estimó una
distribución para México del 17.2 % de
la población total en Norteamérica. Esto
varió para las décadas de los años
70´s y 80´s en donde su población
descendió a 16.8%. Un caso mas favorable para
México fue el de la cerceta de alas azules (Anas
discors), que incrementó la distribución
de su población en México, ya que en
la década de los años 60´s registró 50.7%
de su población total invernando en México,
pero para la década de los años 70´s
y 80´s pasó a 74% y 87 % respectivamente,
mostrando una preferencia significativa por los hábitats
de nuestro país. El pato cucharón (Anas
cyanoptera), también mostró cambios
significativos en estas tres décadas, pasando
de 25.2% en los años 60´s, a 23.7% en
los años
70´s e incrementándose significativamente
durante los 80´s a 38%, de su población
total en Norteamérica. Con respecto al Pato
Calvo (Anas americana), de 7% de su población
distribuida en México, pasó a 19.4% en
los años 70´s y a 23% en la década
de los años 80´s. Otro caso es la cerceta
de alas verdes, que pasó de 15.7% en las décadas
de los años 60´s y 70´s, a 20.8%
en los años 80´s.
Con respecto a la distribución de las poblaciones
de gansos en México, la distribución
de estas especies ha sido más moderada con respecto
a la de los patos. De esta manera podemos encontrar
que para la década de los años 60's,
se registró solamente un 5.1% de la población
total de estos individuos en Norteamérica, invernando
en nuestro país. Para los años 70's no
se tuvo mayor cambio, ya que prevaleció un 5.1%,
y durante la década de los 80's se registró un
5.7%, de los datos registrados en los conteos de medio
invierno. Es importante señalar, que estas estimaciones
no considera a las brantas negras del Pacífico,
mismas que su caso particular ya fue discutido en párrafos
anteriores.
Recientemente, en el Norte de México, en los
estados de Chihuahua, Zacatecas, San Luis Potosí,
Tamaulipas, Nuevo León y Veracruz, se llevaron
a cabo censos terrestres del Gansos de Frente Blanca
(Anser albifrons), en donde se reportaron un total
de 200,000 individuos en áreas en donde solamente
se estimaba que existían de 20 a 30,000 (Nieman,
et al, 1999). Del total de la población registrada,
el 90% de las observaciones se hicieron en el estado
de Tamaulipas, 9.4% en los estados de las tierras altas
(Chihuahua y Zacatecas), y el resto en los demás
estados que fueron considerados en este estudio.
Si tomamos en cuenta estos resultados, estaríamos
considerando que el noreste de México provee
de hábitat de invernación para el 20%
de la población de gansos de Frente Blanca que
son parte de la población del continente medio.
Por otro lado durante la temporada cinegética
1989/1990, adicionalmente a las estimaciones hechas
del aprovechamiento de las aves acuáticas migratorias
hecha por 11 clubes existentes en esa época
en el estado de Sinaloa, se llevaron a cabo censos
aéreos de las aves acuáticas distribuidas
a lo largo de la zona costera del estado. En total
5 censos aéreos fueron realizados, mismos que
correspondieron a las siguientes fechas: 8/11/1989;
25/11/1989; 14/12/1989; 9/01/1990 y 22/02/1990 (Carrera
y Kramer, 1990). El mayor número de aves acuáticas
migratorias estimadas, fue hecho durante el mes de
Enero, en donde un número de 1´222,982
aves fueron registradas y el menor registro ocurrió para
el 8 de Noviembre en donde se registraron 410,699 individuos
(Carrera y Kramer, 1990). Esta información es
relevante, sobre todo cuando la comparamos con los
resultados de los censos hechos en ese mismo año,
por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados
Unidos (USFWS por sus siglas en inglés), en
donde para todas las áreas consideradas bajo
muestreo en el estado, solamente registraron durante
el mes de Enero, fecha en que el censo fue hecho, un
total de 522,380 aves en 1988 y 989,970 aves para 1991.
Estos resultados confirman que existe una subestimación
de la población real de aves acuáticas
migratorias que se distribuyen en nuestro país.
La falta de tiempo suficiente durante estos censos,
la posible incidencia de mal tiempo durante estos conteos,
así como la no consideración de otras áreas
que son susceptibles de albergar números importantes
de aves acuáticas, son algunas de las causas
que hacen que los registros que se tengan de México
con respecto a la población de aves acuáticas
migratorias, sean menores a los que se han obtenido
en otros estudios específicos, como se demuestra
en los resultados anteriores. Además de esto,
la aplicación incompleta del método usado
por el USFWS para estimar la población de aves
acuáticas en los Estados Unidos (método
aire-tierra), hace también que la estimación
de las aves acuáticas en México, no se
lleve de la manera correcta y los resultados no sean
los óptimos, para de esta manera estimar la
población que se distribuye en nuestro país
durante los años de los conteos y poder estimar
a partir de esto una tasa de aprovechamiento real que
sea acorde a la población que se distribuye
en nuestro país, además de facilitar
la priorización de las principales áreas
de distribución y la composición de especies
de cada una de estas aves en México.
Determinación de los 28 Humedales Prioritarios
en México.
El análisis de los datos sobre la distribución
de las aves acuáticas, durante las 3 décadas
anteriores, logró la identificación de
28 áreas prioritarias que albergan al 83.8 %
de las aves acuáticas migratorias distribuidas
en México, durante años promedio en las
décadas de los años 60´s, 70´s
y 80´s. Esta información conforma el Plan
de los 28 Humedales Prioritarios para las Aves Acuáticas
Migratorias de DUMAC. Estas áreas se distribuyen
de la siguiente manera: 7 en la Ruta Migratoria del
Golfo, 14 en la Ruta Migratoria del Pacífico
y 7 en la Ruta Migratoria del Centro; de las cuales
4 están en humedales de las Tierras Altas del
Norte (Chihuahua y Durango) y 3 en humedales de las
Tierras Altas del Centro (Jalisco y Michoacán).
En estos 28 humedales también se presentaron
la mayoría de las especies invernantes de aves
acuáticas migratorias, censadas en México.
Es decir, 65% de las cercetas de Alas Verdes (Anas
crecca), 69% de los Patos Golondrinos (Anas
acuta),
84% de las Cercetas de Alas Azules (Anas
discors),
68% de los Patos Cucharones (Anas
clypeata), 76% de
los Patos Pintos (Anas strepera), 77% de los
Patos Calvos (Anas americana), 92% de los
Patos Pijijes de Ala Blanca y Ala Negra (Dendrocygna
autumnalis y D. bicolor), 91% de los patos Cabeza Roja
(Aythya americana) y 63% de los Patos Boludos (Aythya
affinis).
La población invernante de aves acuáticas
migratorias en México, se distribuye 38% en
los humedales de importancia de la Zona Costera del
Pacífico, en los estados de Baja California
Norte y Sur, Sonora, Sinaloa y Nayarit; 35% en la Zona
Costera del Golfo, en los estados de Tamaulipas, Veracruz,
Tabasco, Campeche y Yucatán y 11% de las aves
en los humedales interiores de las tierras altas del
Norte, en los estados de Chihuahua y Durango; y del
Centro, en los estados de Jalisco y Michoacán.
Podemos decir que también ciertas áreas
de invernación en México, tienen mayor
importancia o están más ligadas a ciertas
especies de aves acuáticas migratorias. Esto
es el caso del Pato Golondrino (Anas
acuta), con la
Bahía de Pabellones y la Laguna Madre, Tamaulipas;
la Cerceta de Alas Azules (Anas
discors) con las Lagunas
de Tabasco y los Humedales de Campeche y Yucatán;
el Pato Cucharón (Anas
clypeata), con la Laguna
de Cuitzeo y Marismas Nacionales; el Pato Cabeza Roja
(Aythya americana), con la Laguna Madre, Tamaulipas
y la Bahía de Santa María, Sinaloa; la
Branta Negra (Branta bernicla), con las Bahías
de San Quintín, Ojo de Liebre y San Ignacio;
y el Pato Calvo (Anas americana), con la Laguna
Madre, Tamaulipas y Topolobampo.
De los 28 humedales prioritarios identificados, 6
de ellos albergan más del 40% de las aves acuáticas
migratorias invernantes en México. Siendo en
orden de importancia los siguientes: Laguna Madre y
Lagunas de Tamaulipas, Bahía de Pabellón
en Sinaloa; Bahía Topolobampo en Sinaloa; Lagunas
de Tabasco; Laguna de Cuitzeo en Michoacán y
Marismas Nacionales en Nayarit. A través de
los años, ha habido en algunos casos, marcados
cambios en la proporción de las aves invernando
en los humedales de México. Casi la mitad de
estas áreas han mostrado incrementos desde los
años 60´s; y solamente 8 de éstas
han mostrado decrementos en sus poblaciones, mientras
que las otras 7 se muestran estables. El denominador
común, es que estas 28 áreas se han mantenido
a través del tiempo como los principales humedales
de invernación para las aves acuáticas
migratorias en México, basados en el análisis
de la información de los censos de medio invierno.
De los 28 humedales prioritarios, 21 coinciden con áreas
costeras. Estas zonas se caracterizan por ser áreas
con grandes extensiones de terreno, dentro de las cuales
podemos encontrar humedales con más de 200 mil
hectáreas (Lagunas de Tabasco y Laguna Madre,
Tamaulipas), hasta áreas de menos de 50 mil
hectáreas (Bahía San Quintín,
B.C. y Bahía Topolobampo, Sinaloa).
Los humedales interiores, se caracterizan por ser
la mayoría de estos humedales estacionales intermitentes,
dependientes de las lluvias para su abastecimiento
de agua, como lo es el caso de las lagunas de Babícora,
Mexicanos en Chihuahua; Santiaguillo en Durango; Cuitzeo
en Michoacán y Chapala y Sayula en Jalisco.
Además de esto, son humedales que en su mayoría
no exceden de entre 45,000 ha (Cuitzeo) a 3,000 ha
en el caso de la Laguna de Mexicanos, siendo solamente
la Laguna de Chapala un embalse de 112,500 ha, lo que
lo hace ser el cuerpo natural de agua dulce mas grande
del país.
Criterios de Selección
de los Humedales Prioritarios:
- Concentración de aves acuáticas.
- Tendencias poblacionales de las aves a lo largo
de los años.
- Composición de especies.
|