28 Humedales Prioritarios
 
  Desde hace ya varias décadas, la única fuente de información disponible para conocer la distribución de las aves acuáticas en México lo constituyen los conteos de medio-invierno llevados a cabo por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos, mismos que han sido conducidos desde los años 30´s. Estos censos constituyen la información más sistematizada existente en Norteamérica y particularmente en México, referente al estatus que guardan las aves acuáticas migratorias. Los datos obtenidos de estos conteos, representan prácticamente la información que no se tiene sobre ninguna otra especie de fauna silvestre, por lo cual representa la información más veraz acerca de la ubicación de las áreas con mayores concentraciones poblacionales, la composición de especies para cada una de las áreas y las tendencias de cada una de las especies en sus áreas de distribución en nuestro país a través del tiempo.

En México, estos conteos se iniciaron llevándose a cabo cada año desde la década de los 50´s. Desde su inicio hasta mediados de los 80´s, los conteos en México se llevaban a cabo anualmente, pero sufrieron una modificación a partir de esta fecha de tal manera que actualmente se llevan a cabo cada 3 años para todas las rutas establecidas en las que está dividido el país, y que corresponde a las zonas costeras del Golfo, Pacífico (incluyendo la Península de Baja California) y Tierras Altas del Norte y Centro de México. Adicionalmente a estos conteos tri-anuales, se suman los censos que cada año se llevan a cabo en sitios específicos en México para especies de especial interés, como es el caso del Pato Cabeza Roja (Aythya americana) en la costa del Golfo de México, específicamente llevados a cabo en la Laguna Madre de Tamaulipas, Texas y Louisiana; y para la Branta Negra (Branta bernicla), llevados a cabo de manera anual en la costa del Pacífico de la Península de Baja California. Estas especies revisten especial interés, ya que los hábitats que ocupan en México, son críticos para la supervivencia de la misma especie. En resumen, tres de las bahías principales de Baja California (San Quintín, Guerrero Negro/Ojo de Liebre y San Ignacio), proveen de hábitat durante el invierno para el 93% de la población total de la branta negra del Pacífico. De igual manera, la Laguna Madre de Tamaulipas, provee de hábitat crítico durante el invierno para el 32% de la población total de Norteamérica del pato cabeza roja, y esta área en conjunto con la Laguna Madre de Texas, proveen de hábitat de invernación para el 80% de la población total de esta especie en Norteamérica.

De acuerdo al análisis de los conteos del medio invierno de las décadas de los años 60, 70 y 80's, está estimado que México representó para la población total de aves acuáticas migratorias de Norteamérica, que incluye patos y gansos, una zona de invernación del 10.1% durante la década de los años 60's. Para los 70's este porcentaje se incrementó a 13.5% y no fue sino hasta la década de los años 80's en la que se presentó la mayor incidencia de aves acuáticas migratorias en México, y que fue de 17.1% de la población total de estas aves. Si consideráramos solamente a los patos, para la década de los años 60's se registró una población del 10.4% de la población total.

Los años 70's representó para México una población del 13.3% y durante la década de los años 80's se contó con el 16.6% de la población total de las aves acuáticas migratorias de Norteamérica.

Particularmente las áreas de invernación en México fueron más importantes para ciertas especies de patos, mismos que al transcurrir los años, se mantuvieron o mostraron incrementos significativos en la distribución de su población en estas áreas. Esto es particularmente cierto para el pato golondrino (Anas acuta), que en la década de los años 60´s, se estimó una distribución para México del 17.2 % de la población total en Norteamérica. Esto varió para las décadas de los años 70´s y 80´s en donde su población descendió a 16.8%. Un caso mas favorable para México fue el de la cerceta de alas azules (Anas discors), que incrementó la distribución de su población en México, ya que en la década de los años 60´s registró 50.7% de su población total invernando en México, pero para la década de los años 70´s y 80´s pasó a 74% y 87 % respectivamente, mostrando una preferencia significativa por los hábitats de nuestro país. El pato cucharón (Anas cyanoptera), también mostró cambios significativos en estas tres décadas, pasando de 25.2% en los años 60´s, a 23.7% en los años 70´s e incrementándose significativamente durante los 80´s a 38%, de su población total en Norteamérica. Con respecto al Pato Calvo (Anas americana), de 7% de su población distribuida en México, pasó a 19.4% en los años 70´s y a 23% en la década de los años 80´s. Otro caso es la cerceta de alas verdes, que pasó de 15.7% en las décadas de los años 60´s y 70´s, a 20.8% en los años 80´s.

Con respecto a la distribución de las poblaciones de gansos en México, la distribución de estas especies ha sido más moderada con respecto a la de los patos. De esta manera podemos encontrar que para la década de los años 60's, se registró solamente un 5.1% de la población total de estos individuos en Norteamérica, invernando en nuestro país. Para los años 70's no se tuvo mayor cambio, ya que prevaleció un 5.1%, y durante la década de los 80's se registró un 5.7%, de los datos registrados en los conteos de medio invierno. Es importante señalar, que estas estimaciones no considera a las brantas negras del Pacífico, mismas que su caso particular ya fue discutido en párrafos anteriores.

Recientemente, en el Norte de México, en los estados de Chihuahua, Zacatecas, San Luis Potosí, Tamaulipas, Nuevo León y Veracruz, se llevaron a cabo censos terrestres del Gansos de Frente Blanca (Anser albifrons), en donde se reportaron un total de 200,000 individuos en áreas en donde solamente se estimaba que existían de 20 a 30,000 (Nieman, et al, 1999). Del total de la población registrada, el 90% de las observaciones se hicieron en el estado de Tamaulipas, 9.4% en los estados de las tierras altas (Chihuahua y Zacatecas), y el resto en los demás estados que fueron considerados en este estudio.

Si tomamos en cuenta estos resultados, estaríamos considerando que el noreste de México provee de hábitat de invernación para el 20% de la población de gansos de Frente Blanca que son parte de la población del continente medio.

Por otro lado durante la temporada cinegética 1989/1990, adicionalmente a las estimaciones hechas del aprovechamiento de las aves acuáticas migratorias hecha por 11 clubes existentes en esa época en el estado de Sinaloa, se llevaron a cabo censos aéreos de las aves acuáticas distribuidas a lo largo de la zona costera del estado. En total 5 censos aéreos fueron realizados, mismos que correspondieron a las siguientes fechas: 8/11/1989; 25/11/1989; 14/12/1989; 9/01/1990 y 22/02/1990 (Carrera y Kramer, 1990). El mayor número de aves acuáticas migratorias estimadas, fue hecho durante el mes de Enero, en donde un número de 1´222,982 aves fueron registradas y el menor registro ocurrió para el 8 de Noviembre en donde se registraron 410,699 individuos (Carrera y Kramer, 1990). Esta información es relevante, sobre todo cuando la comparamos con los resultados de los censos hechos en ese mismo año, por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos (USFWS por sus siglas en inglés), en donde para todas las áreas consideradas bajo muestreo en el estado, solamente registraron durante el mes de Enero, fecha en que el censo fue hecho, un total de 522,380 aves en 1988 y 989,970 aves para 1991.

Estos resultados confirman que existe una subestimación de la población real de aves acuáticas migratorias que se distribuyen en nuestro país. La falta de tiempo suficiente durante estos censos, la posible incidencia de mal tiempo durante estos conteos, así como la no consideración de otras áreas que son susceptibles de albergar números importantes de aves acuáticas, son algunas de las causas que hacen que los registros que se tengan de México con respecto a la población de aves acuáticas migratorias, sean menores a los que se han obtenido en otros estudios específicos, como se demuestra en los resultados anteriores. Además de esto, la aplicación incompleta del método usado por el USFWS para estimar la población de aves acuáticas en los Estados Unidos (método aire-tierra), hace también que la estimación de las aves acuáticas en México, no se lleve de la manera correcta y los resultados no sean los óptimos, para de esta manera estimar la población que se distribuye en nuestro país durante los años de los conteos y poder estimar a partir de esto una tasa de aprovechamiento real que sea acorde a la población que se distribuye en nuestro país, además de facilitar la priorización de las principales áreas de distribución y la composición de especies de cada una de estas aves en México.

Determinación de los 28 Humedales Prioritarios en México.
El análisis de los datos sobre la distribución de las aves acuáticas, durante las 3 décadas anteriores, logró la identificación de 28 áreas prioritarias que albergan al 83.8 % de las aves acuáticas migratorias distribuidas en México, durante años promedio en las décadas de los años 60´s, 70´s y 80´s. Esta información conforma el Plan de los 28 Humedales Prioritarios para las Aves Acuáticas Migratorias de DUMAC. Estas áreas se distribuyen de la siguiente manera: 7 en la Ruta Migratoria del Golfo, 14 en la Ruta Migratoria del Pacífico y 7 en la Ruta Migratoria del Centro; de las cuales 4 están en humedales de las Tierras Altas del Norte (Chihuahua y Durango) y 3 en humedales de las Tierras Altas del Centro (Jalisco y Michoacán).

En estos 28 humedales también se presentaron la mayoría de las especies invernantes de aves acuáticas migratorias, censadas en México. Es decir, 65% de las cercetas de Alas Verdes (Anas crecca), 69% de los Patos Golondrinos (Anas acuta), 84% de las Cercetas de Alas Azules (Anas discors), 68% de los Patos Cucharones (Anas clypeata), 76% de los Patos Pintos (Anas strepera), 77% de los Patos Calvos (Anas americana), 92% de los Patos Pijijes de Ala Blanca y Ala Negra (Dendrocygna autumnalis y D. bicolor), 91% de los patos Cabeza Roja (Aythya americana) y 63% de los Patos Boludos (Aythya affinis).

La población invernante de aves acuáticas migratorias en México, se distribuye 38% en los humedales de importancia de la Zona Costera del Pacífico, en los estados de Baja California Norte y Sur, Sonora, Sinaloa y Nayarit; 35% en la Zona Costera del Golfo, en los estados de Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche y Yucatán y 11% de las aves en los humedales interiores de las tierras altas del Norte, en los estados de Chihuahua y Durango; y del Centro, en los estados de Jalisco y Michoacán.

Podemos decir que también ciertas áreas de invernación en México, tienen mayor importancia o están más ligadas a ciertas especies de aves acuáticas migratorias. Esto es el caso del Pato Golondrino (Anas acuta), con la Bahía de Pabellones y la Laguna Madre, Tamaulipas; la Cerceta de Alas Azules (Anas discors) con las Lagunas de Tabasco y los Humedales de Campeche y Yucatán; el Pato Cucharón (Anas clypeata), con la Laguna de Cuitzeo y Marismas Nacionales; el Pato Cabeza Roja (Aythya americana), con la Laguna Madre, Tamaulipas y la Bahía de Santa María, Sinaloa; la Branta Negra (Branta bernicla), con las Bahías de San Quintín, Ojo de Liebre y San Ignacio; y el Pato Calvo (Anas americana), con la Laguna Madre, Tamaulipas y Topolobampo.

De los 28 humedales prioritarios identificados, 6 de ellos albergan más del 40% de las aves acuáticas migratorias invernantes en México. Siendo en orden de importancia los siguientes: Laguna Madre y Lagunas de Tamaulipas, Bahía de Pabellón en Sinaloa; Bahía Topolobampo en Sinaloa; Lagunas de Tabasco; Laguna de Cuitzeo en Michoacán y Marismas Nacionales en Nayarit. A través de los años, ha habido en algunos casos, marcados cambios en la proporción de las aves invernando en los humedales de México. Casi la mitad de estas áreas han mostrado incrementos desde los años 60´s; y solamente 8 de éstas han mostrado decrementos en sus poblaciones, mientras que las otras 7 se muestran estables. El denominador común, es que estas 28 áreas se han mantenido a través del tiempo como los principales humedales de invernación para las aves acuáticas migratorias en México, basados en el análisis de la información de los censos de medio invierno.

De los 28 humedales prioritarios, 21 coinciden con áreas costeras. Estas zonas se caracterizan por ser áreas con grandes extensiones de terreno, dentro de las cuales podemos encontrar humedales con más de 200 mil hectáreas (Lagunas de Tabasco y Laguna Madre, Tamaulipas), hasta áreas de menos de 50 mil hectáreas (Bahía San Quintín, B.C. y Bahía Topolobampo, Sinaloa).

Los humedales interiores, se caracterizan por ser la mayoría de estos humedales estacionales intermitentes, dependientes de las lluvias para su abastecimiento de agua, como lo es el caso de las lagunas de Babícora, Mexicanos en Chihuahua; Santiaguillo en Durango; Cuitzeo en Michoacán y Chapala y Sayula en Jalisco. Además de esto, son humedales que en su mayoría no exceden de entre 45,000 ha (Cuitzeo) a 3,000 ha en el caso de la Laguna de Mexicanos, siendo solamente la Laguna de Chapala un embalse de 112,500 ha, lo que lo hace ser el cuerpo natural de agua dulce mas grande del país.

Criterios de Selección de los Humedales Prioritarios:

  • Concentración de aves acuáticas.
  • Tendencias poblacionales de las aves a lo largo de los años.
  • Composición de especies.


   
 


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