2 de Abril de 2012
Manejo de Fauna en Brasil. ¡Necesitamos Debatir!

Por: Ary Soares dos Santos
Egresado del Programa de Capacitación RESERVA de DUMAC


Las políticas represivas no garantizarán el mantenimiento de nuestro patrimonio natural. Es necesario que seamos más osados y busquemos alternativas concretas en defensa de la naturaleza. Es importante discutir, si el manejo cinegético es una opción para evitar la caza clandestina del Jaguar y otras especies en Brasil

Fui analista ambiental del Instituto Brasileiro do Meio Ambiente e dos Recursos Naturais Renováveis (IBAMA) de 1995 al 2000, y tuve la oportunidad de asumir la dirección del Parque Nacional DAS EMAS que actualmente se encuentra bajo la jurisdicción del de ICMBio (Instituto Chico Mendes de Conservação da Biodiversidade). Considero que este trabajo fue una experiencia valiosa, especialmente por la oportunidad de colaborar con investigadores de diferentes profesiones y por tener la primicia de varias investigaciones, incluso antes de ser publicadas. Además de las diferentes áreas de estudio de aquellos investigadores, el grupo era enriquecido por sus orígenes, por una mezcla de universidades de varias partes del país y del extranjero. Esta diversidad de conocimientos y opiniones, me hizo recordar y reflexionar sobre mis propios conceptos sobre nuestra interacción con la naturaleza.

Siendo director del Parque Nacional DAS EMAS, fui seleccionado para participar en 1997, en el Diplomado en Manejo y Conservación de Áreas Naturales Protegidas de Latinoamérica del Programa de Capacitación RESERVA, organizado por DUMAC en México. Entre otros temas que componían el programa académico del Diplomado, estaba el de Manejo de Fauna Silvestre con un componente sobre Manejo Cinegético. El manejo cinegético implica formas de controlar y proteger la fauna silvestre, siendo una de estas, a través de la caza autorizada (permitida), algo que en su momento me pareció extraño.

Durante el tiempo que estuvimos cursando este Diplomado, yo y otro colega de Chile (El curso RESERVA tiene la característica de seleccionar alumnos de los diferentes países del Latinoamérica y de el Caribe), criticamos ferozmente a los defensores y practicantes del llamado “Manejo Cinegético”; siendo la ironía, una de nuestras armas para rebatir tales prácticas. Una de las frases comúnmente utilizadas por los instructores y coordinadores del Programa RESERVA, cuando se discutía acerca de este tema, era la de “Ética cinegética”. Mi amigo Chileno y yo, renombramos esta frase como “ética asesinética”.  Al regresar al Parque Nacional DAS EMAS,  empecé a debatir los diversos conceptos de Manejo de Fauna Silvestre que aprendí en el Diplomado y otros conocimientos adquiridos en lecturas, seminarios, congresos, entre otros; con los investigadores que realizaban trabajos en el Parque.

Hoy, con la experiencia adquirida de casi 30 años dedicados en defensa de los recursos naturales  e inmerso directamente en proyectos enfocados al mantenimiento de la biodiversidad a gran escala, tales como: Corredor de Biodiversidade Cerrado-Pantanal, Corredor de Biodiversidade Paraná-Pirineus (IBAMA/JICA), Corredor  de Biodiversidade Araguaia-Bananal (IBAMA) y otros aún en fase de desarrollo, como el Programa de Regularização de Áreas de Reserva Legal e de Áreas de Preservação Permanente – Prolegal (IBAMA/GO) y el Corredor de Biodiversidade do Rio Araguaia (IOP, EW, IDESA e IBAMA/GO),  me llevan a reconsiderar mi postura con respecto a la defensa de los recursos naturales, digamos que de una forma más pragmática; ya que actualmente, considero que difícilmente podremos mantener gran parte de nuestra biodiversidad, si no valoramos los recursos naturales en términos económicos. En este sentido, el manejo cinegético puede ser una opción a considerar dentro de los procesos de gestión para la conservación de la fauna silvestre.

El manejo cinegético en Brasil, es considerado por algunos sectores como una forma de manipulación “asesinética” como yo decía. También se tienen personas en contra de estas prácticas con sólidos argumentos, otros con críticas únicamente pasionales,  y otros con feroces comentarios al respecto de está práctica; al grado de encontrar personas que vierten comentarios que tienden al extremo y que al escucharlos causan escalofríos.

  Estoy plenamente convencido, que nuestras políticas represivas no garantizan el mantenimiento de nuestro patrimonio natural. Es necesario que seamos más osados y busquemos alternativas más concretas para conservar la vida silvestre, por lo que considero que vale la pena evaluar prácticas como el manejo cinegético como una alternativa para el manejo y conservación de algunas especies silvestres.

Entre otros proyectos en los que me involucré, alguno de ellos más allá de mis obligaciones profesionales; está uno desarrollado por el Instituto Onça Pintada (1) (IOP), en el cuál se colectó material biológico (pieles y cráneos) de la Onça pintada para realizar un mapeo genético de la población de esta especie. Durante el desarrollo de este proyecto, y como Superintendente de IBAMA en Goiás (Función ejercida entre junio del 2004 y agosto del 2011), envié comunicados a todas las instituciones y personas que consideré que pudiesen tener este material. Considero que tuve un éxito relativo, ya que los datos de varios cráneos y pieles fueron incorporados a las investigaciones. Algunos de estos materiales fueron cedidos sin mayores problemas y otros únicamente después de un aviso del riesgo que corrían por poseer estos materiales sin autorización legal.

Uno de los aspectos negativos para todos los involucrados en el proyecto, fue el hecho de enterarnos que una gran cantidad de estos materiales (cráneos y pieles) se entierran, se incineran o se tiran a los ríos, y en consecuencia son desaprovechados, perdiéndose datos sumamente importantes para el conocimiento y conservación de la Onça pintada; todo esto, por temor a ser inspeccionados por el IBAMA. De esta forma, nos pudimos percatar que el exterminio y matanza de esta especie continúa. Lo contradictorio de todo esto, es que hasta hace algunos años, cuando matar a un animal silvestre no era penalizado, por lo general las pieles y cráneos se guardaban y se exhibían como trofeos en las casa particulares y comercios.

Desafortunadamente, la caza de la Onça continúa. Solo en contadas ocasiones, las personas que viven en el campo, asumen la pérdida de su patrimonio (principalmente vacas y otras especies comerciales) sin consecuencias para la Onça. Cuando las personas del campo consideran que sus animales fueron atacados por la Onça, un animal que finalmente “No tiene dueño”; ó más aún, cuando la presencia de la Onça consideran que pone en riesgo a sus familias y/o empleados por lo general estos individuos son cazados.

Asociado a la matanza indiscriminada, se puede nombrar una serie de efectos colaterales, entre ellos, esta que la Onça presentará problemas poblacionales, ya que con menos individuos las posibilidades de entrecruzamiento serán menores. En este sentido, el país corre el riesgo a largo plazo de perder la posibilidad de contar con los individuos silvestres suficientes para mantener poblaciones viables y/o para conocer las medidas adecuadas para su manejo en estado silvestre.

Mencionadas estas coyunturas, habría que sumar el hecho de la pérdida del potencial económico que se pudo haber aprovechado al no establecer lo que yo considero polémico, pero necesario, valorar económicamente a la Onça pintada y otras especies salvajes que todavía mantienen poblaciones considerables en nuestro país.

En la opinión de algunos especialistas, el manejo implica la “modificación de ciertos factores para obtener un mayor beneficio para el hombre”. Con base en este argumento, el manejo cinegético ya existe en el país, pero no se reconoce legalmente, y por no ser reconocido, no puede ser valorado el recurso de manera correcta y en consecuencia el recurso termina por acabarse con las implicaciones antes mencionadas.

Las especies silvestres como la Onça requiere de todos nosotros, es necesario un debate objetivo y exento de apasionamiento y de posturas ideológicas que no resuelven el problema de forma realista. Es necesario buscar y encontrar soluciones concretas; de otra forma y como hoy en día se están haciendo las cosas, con la simple prohibición de la caza, las especies seguirán siendo las grandes perdedoras.


(1) Onça Pintada es el nombre común del Jaguar (Panthera onca) en Brasil.

Ary Soares dos Santos es especialista en Manejo y Conservación de Áreas Naturales Protegidas y egresado del Programa de Capacitación RESERVA coordinado por Ducks Unlimited de México. Realizó su maestría en Geografía en la Universidad Federal de Goiás-BRASIL y actualmente se desempeña como Analista Ambiental de IBAMA en Goiás – Brasil (aryssantos@hotmail.com / aryssantos.goiania@gmail.com / http://www.ambientevalorado.blogspot.com/)


 



 

 

 

   
     
Programa Internacional para el Reporte de Anillos RESERVA Curso de Capacitación John E. Walker Society